Las formas más comunes son:
- Cuenta bancaria pagadera en caso de fallecimiento (POD) — dinero en su banco que la persona nombrada recibe de inmediato al fallecer. Es simple, flexible y usted mantiene el control.
- Seguro de vida — los fondos se pueden utilizar para pagar directamente a la funeraria (esto suele requerir un formulario de cesión, que la funeraria puede proporcionar).
- Seguro de gastos finales — una pequeña póliza de seguro de vida destinada a cubrir los costos funerarios.
- Ahorros — dinero reservado específicamente para este propósito. Asegúrese de que alguien pueda acceder a él rápidamente.
- El patrimonio (sucesión) — la familia paga con los bienes restantes de la persona tras su fallecimiento. Tenga en cuenta que los fondos del patrimonio generalmente están sujetos a juicio sucesorio (probate), lo que puede retrasar el acceso durante semanas o meses, mientras que la funeraria espera el pago mucho antes.
- Plan funerario prepagado — pagar a la funeraria por adelantado (lea detenidamente el contrato; pregunte qué sucede si se muda o si el negocio cierra).
Muchos asesores prefieren la cuenta POD o un fondo de ahorros sencillo: su dinero sigue siendo suyo, genera intereses y funciona con cualquier funeraria.