Un entierro tradicional suele incluir:
- Servicios básicos de la funeraria (papeleo, coordinación)
- Preparación del cuerpo (a menudo embalsamamiento, si hay velación)
- Un ataúd
- Un terreno en el cementerio (la parcela de tierra)
- Apertura y cierre de la tumba (excavación y rellenado)
- Un contenedor exterior, revestimiento o bóveda de sepultura (muchos cementerios lo exigen)
- Una lápida o marcador de sepultura, más su instalación (los cementerios suelen cobrar una cuota de colocación, a menudo calculada por pulgada cuadrada del marcador)
Cada uno de estos es un concepto independiente con su propio precio. Se le permite elegir cada elemento por separado; por ejemplo, comprar un ataúd en un lugar distinto a la funeraria.